Calidad del aire comprimido en industria alimentaria: riesgos invisibles y cómo prevenirlos
En este artículo analizamos un medio que está presente en prácticamente todas las plantas de alimentación y bebidas, pero cuyos riesgos a menudo pasan desapercibidos: el aire comprimido.
El aire comprimido interviene en decenas de puntos del proceso: accionamiento de válvulas, transporte neumático, soplado de envases, dosificación, generación de atmósferas modificadas, secado. En muchos de estos puntos, el aire entra en contacto directo o indirecto con el producto alimentario.
Lo que hace invisible el riesgo es que, a diferencia de un líquido turbio o un vapor que huele, el aire comprimido contaminado no se ve. Pero contiene partículas, aceite residual del compresor y humedad que, si no se filtran adecuadamente, pueden comprometer la seguridad alimentaria y el rendimiento del sistema.
Los tres contaminantes del aire comprimido
La norma ISO 8573 clasifica la calidad del aire comprimido en función de tres tipos de contaminantes:
- Partículas sólidas. Polvo, óxidos, fragmentos metálicos y partículas generadas por el compresor y la red de distribución. En puntos de contacto con el producto, la concentración de partículas debe estar controlada por debajo de los límites que establece cada clase.
- Aceite residual. Los compresores lubricados generan aerosoles de aceite que se mezclan con el aire. Incluso los compresores exentos de aceite pueden introducir trazas procedentes del ambiente. El aceite en contacto con un alimento es un contaminante crítico.
- Humedad (punto de rocío). El aire comprimido contiene vapor de agua que, al expandirse o enfriarse, puede condensar. La humedad favorece la corrosión en la red, la proliferación microbiológica y el deterioro de los equipos.
Clases de pureza según ISO 8573
La ISO 8573 define clases de pureza que combinan los tres parámetros anteriores. En la industria alimentaria, las clases más habituales son:
- Contacto directo con producto. Clase 1.2.1 o superior. Partículas máximas de 0,1 micras, aceite máximo de 0,01 miligramos por metro cúbico, punto de rocío por debajo de menos cuarenta grados.
- Contacto indirecto. Clase 1.4.1 o 2.4.2 según la aplicación. Menos restrictiva en aceite y humedad, pero con control de partículas.
- Sin contacto con producto (servicio). Clases más permisivas, pero igualmente importantes para la protección de equipos y la fiabilidad operativa.
El error más frecuente es aplicar la misma clase a toda la instalación, sin diferenciar entre puntos de contacto y puntos de servicio. Esto lleva a infrafiltración donde más importa y sobredimensionamiento donde menos.
Puntos críticos en una planta alimentaria
- Soplado de envases PET. El aire forma la botella que contendrá el producto. Si no cumple la clase de pureza adecuada, introduce contaminación antes de que el producto llegue al envase.
- Dosificación y llenado. Válvulas y pistones neumáticos que operan en zonas de contacto con el producto.
- Atmósferas modificadas. El gas utilizado para proteger el producto dentro del envase debe estar libre de contaminantes que alteren la vida útil.
- Transporte neumático. Harinas, azúcares, leche en polvo y otros ingredientes se transportan con aire. La calidad del aire condiciona la calidad del ingrediente.
- Secado y limpieza con aire. El aire utilizado para secar superficies o envases antes del llenado debe cumplir los mismos requisitos que el producto exige.
Solución: cadena de filtración escalonada
La filtración del aire comprimido no se resuelve con un solo filtro. La solución técnica correcta es una cadena escalonada:
- Prefiltrado (separación de agua y partículas gruesas). A la salida del compresor.
- Filtración de coalescencia (eliminación de aceite). Retención de aerosoles de aceite hasta el nivel requerido por la clase ISO.
- Filtración de partículas finas. Filtros de microfibra de borosilicato con eficiencias de 1, 0,1 y 0,01 micras según el punto de uso.
- Filtración estéril (punto final). Filtros de membrana PTFE de 0,2 micras para puntos de contacto directo con producto.
Cada etapa de la cadena depende de la anterior. Si falla el prefiltrado, la filtración fina se colmata prematuramente. Si se omite la coalescencia, el aceite atraviesa el filtro de partículas.
ATF como socio técnico en aire comprimido
ATF trabaja con plantas alimentarias ayudando a diseñar y revisar la cadena de filtración de aire comprimido: desde el compresor hasta cada punto de uso, aplicando la clase ISO 8573 que corresponde a cada aplicación.
Con sede en Rivas-Vaciamadrid (Madrid), ATF ofrece filtros industriales y estériles para aire comprimido y gases, con eficiencias desde 1 micra hasta 0,01 micras en grado industrial y 0,2 micras en grado estéril.
Si necesita revisar el aire comprimido en su planta
Si desea auditar la calidad del aire comprimido en su instalación, revisar si cumple la clase ISO adecuada o valorar mejoras en la cadena de filtración, ATF puede ayudarle.
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